Artes y Letras
Publicado el domingo 14 de diciembre del 2008
SUJETO
Teresa Dovalpage, una habanera en Taos
BELKIS CUZA MALE
Especial/El Nuevo Herald
Teresa Dovalpage, Teresita, Tere, la T --como gusten-- nació en La Habana, pero cayó como paracaidista en Estados Unidos, cuando ni ella misma se lo pensaba, y desde entonces ha dado en el clavo como escritora de éxito. Locuaz, simpática, con figurita de muñequita y sonrisa de niña, eso hasta que leen sus libros y se divierten de lo lindo constatando que Teresa Dovalpage se le escapó al diablo. Con tres novelas publicadas Posesas de La Habana (PurePlay press, 2004), Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006) y A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004), la autora se perfila ya como una triunfadora. Y para colmo, desde Taos, el pueblo a quien dieron fama pintores como Georgia O'Keeffe, entre el viento del desierto, la montañas y la nieve de Nuevo México.
``Empecé a emborronar cuartillas allá --comenta-- cuando tenía doce años. Según mi madre, unos cuentos intragables que no tenían pies ni cabeza. Pero como yo tenía vocación de escritora, de comelibros, de nerd, no me dejé azorar y seguí tecleando en mi traqueteante Underwood. Lo de académica es casi por casualidad. Me gradué en mayo de este año y como con un doctorado en literatura lo más fácil es dedicarse a la docencia, pues ahí me tienes enseñando en la Universidad de Nuevo México, en Taos''.
Hace apenas un mes nos encontramos en la Calle Ocho, en la presentación de mi libro de poemas La otra mejilla. De pronto la tenía allí frente a mí, sin avisar. Hasta tuvo que presentarse porque a primera vista no la reconocí.
''En 1996 --dice-- salí de la isla con mi primer esposo, Hugh Page, a quien conocí en Cuba en el año 94. El había ido a La Habana a una reunión cuáquera. Cuáquera fue, que terminó empatado con una cubanita cuarenta años menor. Las vueltas que da el mundo... Hugh me animó muchísimo a escribir ``algo que él pudiera leer'' y así fue que terminé mi primera novela aquí''.
Teresa enseñaba inglés en Cuba y eso le permitió escribir y publicar en ese idioma uno de sus primeros libros.
``Sí, A Girl like Che Guevara, que sacó Soho Press en 2004, sobre las escuelas del campo en Pinar del Río''.
No soy la única que le ha hecho esta pregunta: ¿De dónde salió toda esa enjundia populachera con que hablan tus personajes, si Teresa Dovalpage no parece romper un plato?
``Debo haberla adquirido por ósmosis en el Pre de La Habana Vieja, donde cursé el bachillerato; en la bodega de mi barrio (viví en el selectísimo Cayo Hueso, muy cerca de la Quinta de los Molinos). Y naturalmente, de los muy tiernos diálogos familiares, aunque si mi madre lee esto último me tira algo por la cabeza''.
¿Aplatanada en Nuevo Mexico? ¿Qué hace una cubana allá?
``Sabes que cada vez que empieza a nevar aquí me hago yo esa misma pregunta''.
Novelista, cuentista y teatrista, ¿y qué más? Tras tu éxito con Muerte de un murciano en La Habana,al quedar finalista en España del Premio Herralde de Novela, de la Editorial Anagrama, ¿dirías que eres una escritora con suerte?
``Por lo general me considero afortunada. No sólo a causa de mis libros, sino porque tengo un esposo supercomplaciente (me siguió hasta Miami hace un par de semanas, aunque quejándose del calor, de no entender el español cubiche y del tráfico), una madre que, pese a sus gruñidos me apoya enormemente desde Cuba, y muchas buenas amistades''.
Sé que Teresa Dovalpage no descansa, escribe del mismo modo en que habla, sin parar. ¿Ultimo libro publicado, además de la representación teatral en Chicago de La hija de La Llorona? ¿Qué escribes ahora en medio del desierto?
``Por culpa de Candela, una colección de cuentos publicada por Floricanto Press. Ahora acabo de terminar una novela juvenil, El paraverso de las palabras prohibidas, que no contiene ni un sólo vocablo populachero, por raro que esto suene''.
¿Qué clase de mujer y escritora es Teresa Dovalpage?¿Eres feliz con todas las vueltas que ha dado tu vida últimamente? ¿Qué esperas de la vida, de Dios?
``Me gustaría pensar que soy agradecida. Y que mis historias actuales son digeribles y cuentan con pies y cabeza. O aunque sea con hocico y patas... En cuanto a vueltas, he dado más que un trompo en los últimos años, pero estoy contenta de haber venido a parar al fin aquí a Taos. A pesar de que se me congelan las narices en el invierno, sí... Y espero seguir con la pluma en la mano... perdona la metáfora anticuada, quise decir con la computadora encendida, hasta que me llegue el final''.•
